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Me encuentro con muchos directivos que quieren mejorar el liderazgo de su organización. En este artículo me la juego, le vas a derivar este mail a ese líder que conoces.

Esta semana pasada ha sido fantástica: coaching a varios ejecutivos, un día de fiesta con los peques gracias a la espectacular nevada en Bilbao y otro espectacular Fundamentals de Metalog Training Tools, esta vez en Madrid. Y en el camino me he encontrado con varias personas que teníamos algo en común: habíamos dejado nuestro trabajo y ahora nos sentíamos más dueños de nuestro tiempo, de nuestros resultados y de cómo vivimos el día a día. En un caso había conseguido mantener su trabajo cambiando a un puesto nuevo donde podía trabajar lejos de los conflictos internos que sufría en el día a día de su anterior rol.

Con tanto que hablamos de tecnología y, al final, son las personas las que hacen funcionar mejor o peor las empresas. Y si no lo gestionamos se pueden generar (siempre se generan) rutinas tóxicas o hábitos poco saludables que acaban derivando en conflictos que se enquistan.

Me encuentro con dos tipos de líderes: los que quieren cambiar ellos los primeros y los que miran al equipo. Sólo trabajo con los primeros. No por gusto, es que los segundos no me contratan, les resulto demasiado incómodo. Si quieres que el equipo cambie primero tienen que cambiar sus jefes, porque aprendemos imitando lo que vemos.

Con estos líderes es una gozada trabajar y el avance es rápido porque se atreven a mirar en las zonas más “oscuras” suyas propias y de la organización. La realidad es que para mejorar tienes que estar dispuesto a escuchar cosas que no te van a gustar. Es molesto y a veces entran dudas, entonces funciona bien esta pregunta

¿Prefieres conocer la realidad o seguir pensando que todo es ideal? 

El coaching funciona porque focaliza los esfuerzos en uno mismo y no fuera. está en la zona de influencia, en lo que puedes cambiar y desde ahí mueves todo tu entorno.

Si quieres que todo funcione mejor lo mejor es empezar a ser el cambio que quieres ver. 

Nos gustaría oir que somos maravillosos, buenos, etc. para eso mejor no preguntes. Si tu equipo te da siempre la razón ¿para qué lo necesitas? Yo animo a todos los directivos a realizar una entrevista 360 (Evalúan tu gestión tus jefes, tus compañeros y tus colaboradores). Te da una información fantástica para poder mejorar.

Para ser un mejor líder tienes que estar preparado para escuchar, y antes crear el entorno para que los equipos quieran hablar. Hay sitios donde haces un 360 y todos te ponen un 9-10, y en otros sólo contestan la mitad de las personas involucradas ¿Qué pasaría en tu caso si lanzaras un 360? A veces no hace falta analizar el resultado, sólo en el proceso ya se detectan las principales áreas de mejora.

Y si además tienes suficientes respuestas entonces tienes un buen material para progresar. Ahora bien ¿Cómo lo abordas? Aquí me encuentro con perspectivas enfrentadas:

  • Verlo como un regalo: pensar que tienes compañeros que han sido sinceros y quieren ayudarte a mejorar. Cuando abordas un proceso de este estilo desde ahí, sigue siendo incómodo escuchar ciertas cosas y aún así te permite verlo desde las posibilidades que se abren.
  • Verlo como una fuente de problemas: pensar que te están fusilando, fijándote sólo en las cosas a mejorar (que las ves como negativas).

Y depende de qué postura adoptes cambia el resultado. En el primero salen acciones de mejora. En el segundo….se suele abrir una “investigación” en las máquinas de café a ver quién ha dicho qué, lo cual alimenta esos conflictos internos que siempre suceden. Cuando a mí me dicen que soy variable y no consistente, que evito el conflicto, que tomo decisiones subjetivamente y sin datos….claro que me toca la fibra. Por supuesto que me gustaría que dijeran otras cosas. Y aún así, si no me lo dijeran no podría mejorar en ello. Aceptarlo y pensar que puedo mejorar me permite fijarme en que también me dicen que tengo en cuenta las características individuales, que ilusiono, que tengo visión, etc.

Con esta información, y partiendo de una actitud positiva, podemos optar por dos estrategias:

  • Trabajar en las áreas de mejora. Mi recomendación es que las mejores hasta que no sean un problema. Si juegas al baloncesto y te dicen que no defiendes, sería trabajar para defender 5/10
  • Potenciar lo que ya haces bien. Se trata de ser excelente y destacar notablemente en aquello que haces bien. Llevado al basket, si encestas un 75% de los triples sería trabajar para encestar un 90% ¿Quién no querría fichar a alguien con esa estadística? aunque no defienda!

Con esto ya tienes un buen camino para empezar a cambiar tú y, por tanto, tu organización.

 

Y tú ¿Cuando escuchas aquello que te gusta menos oir?

¡Feliz inicio de semana a todas!

 

Y esta semana como bonus……

  • A mí me encanta este artículo de liderazgo, Aunque está en inglés está muy bien
Como cada semana, te recuerdo que si buscas un coach ejecutivo en Bilbao, Bizkaia, puedes contar conmigo

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